25 años del crimen de Alcàsser: Un reloj parado a las 14.30 7 / 29 EL PAÍS EL PAÍS Manuel Jabois Hace 10 horas

 

© Proporcionado por Prisa Noticias El viernes 13 de noviembre de 1992, Desiré y Miriam, de 14 años, y Toñi, de 15, decidieron ir desde Alcàsser a la discoteca Coloor, en Picassent, haciendo autoestop. Fue lo último que se supo de ellas.

El 7 de diciembre de 1992 llegó a EL PAÍS una carta al director: “¡Antonia, Desirée, Miriam!”. La firmaba Carme Miquel. “Si están en condiciones de leer estas letras y tienen posibilidad de responder, que lo hagan, que vengan. Pero si alguien las tiene retenidas, pedimos, por favor, que no les hagan daño, que demuestren sentimientos humanos y les permitan volver para que todos dejemos de sufrir”. La búsqueda era incesante. Entonces un programa arrasaba en televisión, Quién sabe dónde, que puso toda la artillería en la búsqueda de las niñas, fomentando un modelo que terminaría explotando el día en que se conoció el crimen.

El presidente del Gobierno, Felipe González, pidió recibir a los padres de las chicas el día de Nochebuena. La madre de Toñi, Luisa Rodríguez, le dijo que la espera estaba siendo “un infierno”. González prometió todos los esfuerzos de las Fuerzas de Seguridad del Estado y anunció la colaboración de la Interpol y de las policías de Marruecos, Francia, Italia y Portugal.

Un mes después de aquello, el 27 de enero de 1993, dos apicultores vieron una mano desenterrada en una fosa de la finca La Romana, cerca del pantano de Tous. “En la superficie aparece una mano saliente”, dictó el juez de Alzira al secretario judicial, “deshuesada prácticamente en su totalidad, con dos huesos salientes y un reloj blanco. En dicho reloj se observa que está parado y marca las catorce treinta horas”. Ese día comenzó el infierno al que se refería la madre de Toñi, y un culebrón alimentado por declaraciones contradictorias que se produjeron desde la aparición del primer cadáver y en el testimonio del propio juez, que dijo renglones más abajo: “Retirando la tierra aparece en primer lugar un cuerpo, se aprecia que tiene las manos atadas”. “¿Una mano suelta o dos manos atadas tratándose del mismo cadáver?“, se preguntó el periodista Pablo Ordaz en un artículo de EL PAÍS, Los misterios de Alcàsser. En la fosa estaban los tres cadáveres de las chicas, dos de ellos con la cabeza separada del cuerpo, y varios objetos alrededor; también papelitos que, reconstruidos, resultaron ser de un volante hospitalario a nombre de Enrique Anglés, enfermo de sifílis.

La Policía detuvo a Enrique y a Miguel Ricart. Ricart confesó el crimen: lo había hecho con Antonio, hermano de Enrique, a quien solía suplantar, de ahí el volante. Habían subido a las chicas en un Opel Corsa para llevarlas a la discoteca, pero pasaron de largo.

Ese mismo día 27 un programa de televisión, Día a Día, se desplazó a Alcàsser a hacer su emisión en directo. Fue en un teatro, con el pueblo como público y los padres de las niñas, horas después de saber que sus hijas fueron torturadas, violadas y asesinadas, como entrevistados. Lo presentó Nieves Herrero, que lamentó siempre haber hecho aquel programa: había tal exhibición de dolor y sufrimiento en el plató (“abraza a tu hija, abrázala”, le decía Herrero a una de las madres agarrando la foto de su hija) que en los bloques de publicidad la presentadora pedía a Madrid acabar con aquello poniendo un documental o mandando la emisión a negro.

Tras la aparición de los cuerpos Alcàsser se convirtió en una bomba de relojería. Un niño de seis años le dijo al periodista Jan Martinez Ahrens: “Pegaría cinco tiros en la cabeza del asesino”. Los compañeros de instituto de Miriam, Toñi y Desiré contaban: “La cárcel es poco. Mataríamos a los culpables cruelmente, con lentitud”. En un bar se exigía que los asesinos fuesen entregados al pueblo. Antonio Anglés no apareció nunca; su huida ha alimentado toda clase de teorías acerca del asesinato. El padre de Miriam, Fernando García, fue condenado a un año de prisión por injurias al fiscal, al forense y a cuatro guardias civiles tras defender que detrás del crimen estaban personajes del mundo político y empresarial. No se habla con las familias de las otras dos víctimas.

Miguel Ricart ya está en libertad. Cuando salió de la cárcel concedió una entrevista a Antena 3 que nunca llegó a emitirse por la polémica causada. De Antonio Anglés no se sabe si está vivo o muerto. Su madre está convencida de que murió ahogado huyendo a Irlanda. Si está vivo, dijo, no le interesa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s