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Vista de la sede central de Bankia, en Plaza de Castilla (Madrid).

Vista de la sede central de Bankia, en Plaza de Castilla (Madrid).Foto: P. DàvilaEXPANSION

POR Europa press

Actualizado: 30/01/201707:38 horas

Tras los abogados, el tribunal dará el último turno de palabra a los 65 acusados y el juicio quedará visto para sentencia.

El juicio que se sigue en la Audiencia Nacional contra 65 ex altos cargos y directivos de Caja Madrid por el uso que hicieron de sus tarjetas ‘black’ continúa este lunes con la exposición final de las últimas defensas y el último turno de palabra de los acusados, tras lo cual el procedimiento quedará visto para sentencia.

Se trata de la vigésimo tercera sesión del juicio que arrancó el pasado 26 de septiembre y que afronta las últimas sesiones después de que las defensas de más de treinta acusados hayan expuesto ante el tribunal de la Sección Cuarta de la Sala de Lo Penal que sus defendidos no cometieron delito continuado de administración desleal ni apropiación indebida al utilizar la tarjeta que recibieron a su llegada a la entidad.

El último letrado en prestar declaración ante el tribunal que preside la magistrada Ángela Murillo fue Jesús Castrillo en representación del exdirector de Medios de Caja Madrid Ildefonso Sánchez Barcoj, y quien, en la línea con sus antecesores, alegó que las visas tenían una naturaleza remuneratoria, que no eran opacas y que se trataba de un sistema nacido bajo un acuerdo del consejo de administración del 24 de mayo de 1988 y por tanto heredado.

Los acusados cargaron un total de 12,5 millones de euros entre 2003 y 2012 a sus ‘black’ según se recoge en la famosa hoja Excel aportada por Bankia (que ejerce la acusación particular) a la causa y que ha sido impugnada por las defensas, que niegan su validez jurídica y defienden que no puede ser aceptada como prueba o documento mercantil.

Juicio mediático

En sus alegatos finales, las defensas también han mostrado ante la Sección Cuarta de la Sala de Lo Penal sus quejas por el tratamiento mediático que se ha hecho del juicio llegando a denunciar (como hicieron los letrados de Miguel Blesa y Rodrigo Rato) que, fuera cual fuera la sentencia, sus clientes se habían sometido a un juicio paralelo y que se había buscado cortar cabezas con una condena anticipada.

La acusación particular –ejercida por Bankia, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y BFA– y la popular –ejercida por la Confederación Intersindical de Crédito (CIC) y CGT– han denunciado, por su parte, que se trató de un sistema opaco, oculto al fisco y emitido al margen del circuito ordinario de la caja extinta.

El fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón, fue más allá en su exposición de conclusiones finales, al acusar a los exaltos cargos y directivos de tener una actitud “depredadora” de “pillaje y rapiña” en el uso de las visas, y señalar directamente a Miguel Blesa, máximo responsable de la caja entre 1996 y 2010, de consagrar un sistema retributivo que carecía de amparo legal.

Práctica continuada

El representante del Ministerio Público también concluyó que el sucesor de Blesa en Caja Madrid y presidente de Bankia entre 2010 y 2012, Rodrigo Rato, trasladó la práctica a la nueva entidad para compensar la limitación salarial impuesta por el Real Decreto 2/2012 que establecía que el salario máximo de directivos de la banca con ayudas públicas era de 600.000 euros.

También en la exposición de las conclusiones definitivas tanto Bankia como el FROB se presentaron como las perjudicadas por esta práctica ratificada y reclamaron el dinero que los acusados –entre ellos líderes políticos, representantes sindicales y de la patronal– que gastaron con sus visas (en su mayoría para gastos personales) y por los que se enfrentan a penas que van de uno a seis años de prisión.

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